jueves 13 de septiembre de 2007

Año Nuevo, Calendarios y Feng Shui

Quizás hayas notado que el año nuevo judío se celebró el 12 de septiembre, justo con el comienzo de la luna del Gallo del calendario chino. Ambos eventos ocurren en la luna nueva y sucede que la ciencia del calendario, nacida de la necesidad de predecir las estaciones y coordinar las tareas agrícolas para asegurar los alimentos, es el fundamento de gran parte de la cultura humana y de las celebraciones religiosas de todo el mundo. Y el calendario es también una de las ciencias madres del feng shui: su estudio nos permite comprender el por qué de muchas cosas que, de otro modo, parecen arbitrariedades de los antiguos chinos. Tres elementos del cielo son fundamentales para esta comprensión: la constelación de la Osa Mayor (Big Dipper o "cucharón"), el Sol y la Luna (los astros más fáciles de observar) y los restantes cinco planetas conocidos en la antigüedad (Júpiter, Saturno, Marte, Venus y Mercurio), que justamente, se corresponden con los Cinco Elementos del feng shui: Madera, Tierra, Fuego, Metal y Agua, respectivamente. El "cucharón" del que hablamos es una constelación de 7 estrellas que, a medida que la Tierra se desplaza alrededor del Sol, parece girar en el cielo como una gran manecilla de reloj. En la figura te las presentamos en una versión simplificada (no pretende ser un mapa del cielo) con las posiciones del "cucharón" al comienzo de cada estación. Nota que las dos estrellas más grandes apuntan hacia una estrellita central llamada Polaris y al mismo tiempo señalan los puntos cardinales principales: Norte, Sur, Este y Oeste. De allí la presunción de que las direcciones eran también parte de esta armonía celestial y debían también tenerse en cuenta: así nació el feng shui de la brújula. Al mismo tiempo, a lo largo de un año, la Luna y el Sol se reúnen en el cielo aproximadamente una vez al mes (justamente en cada luna nueva), por lo tanto a lo largo del año distinguiremos doce puntos en los cuales la luna y el sol se reúnen. Adivinen qué...¡esos puntos coinciden con la dirección que señala el "cucharón"! A cada uno de esos doce puntos se les asignó un nombre: Tzu, Chou, Yin...o su versión más conocida: Rata, Buey, Tigre, Liebre etc.: los doce signos del zodíaco chino, que más correctamente debemos llamar "ramas terrestres" pues en definitiva se refieren a doce direcciones en el plano terrestre, que el cucharón va señalando a lo largo del año. Más aún, el planeta Júpiter recorre estos doce sectores en aproximadamente doce años. Entonces, cuando Júpiter coincide con la unión de la luna y el sol y lo hace en una dirección determinada...esa dirección es la que le da el nombre al año del calendario chino. Como verán, nada es arbitrario sino que todo responde a una lógica ya una observación refinada de la naturaleza, comenzando por el Cielo y terminando en la Tierra.

Imaginen la fascinación con la cual los astrónomos chinos debieron contemplar los movimientos de este reloj celestial que, además, se acompañaba con cambios en la Tierra. Fascinación que debió llegar a su máximo cuando descubrieron que un elemento imantado se alineaba en un eje norte-sur, dando lugar a las primeras brújulas (naturalmente con forma de cucharón, ver foto) que luego se convertirían en el Luo-Pan. Posteriormente, las doce direcciones se dividieron en 24 y las 7 estrellas de la constelación del "cucharón", más Vega y Polaris, se convirtieron en las Nueve Estrellas Volantes del feng shui. Pero esta es una historia que te contaremos en el próximo capítulo.