Oda a las ciudades.
Llega el fin de semana largo y la gente se precipita a las rutas, buscando alejarse todo lo posible de la ciudad. ¿Por qué? ¿Por qué sentimos que es preciso salir de la ciudad para descansar, para tomar las vacaciones? ¿Por qué hay que viajar, alejarse? La gente prefiere soportar horas en rutas atestadas de vehículos antes de quedarse en su casa. No puede decirse que las "mini-vacaciones" sean un descanso, porque volvemos más cansados que cuando nos fuimos. Y sin embargo sentimos la necesidad de salir de la ciudad. ¿Por qué? La respuesta a este enigma del comportamiento humano es una sola: las ciudades (al menos las que yo conozco) son INSOPORTABLES. Desde este blog digo que, en el término de diez años como máximo, Buenos Aires se convertirá en un lugar INHABITABLE. Ruido, tensiones, tránsito pesado, apuro, agresividad...cada vez más automóviles, cada vez más gente en la misma superficie.
Recuerdo ahora un experimento que leí en el libro La Dimensión Oculta de Edward Hall . Se coloca un grupo de ratones un espacio limitado, pero con alimentos y agua ilimitados para que se multipliquen sin control. Al principio todo va bien, pero cuando se alcanza determinada densidad de población, el comportamiento de los ratones comienza a cambiar. Se tornan agresivos, las madres dejan de cuidar a sus crías, no asean sus madrigueras que se vuelven sucias y hediondas...y terminan matándose entre sí. El experimento es antiguo y en su momento se dedujo que eso sucedería en el mundo si se dejaba crecer a la población humana sin control. ¡Pero la población humana vive casi toda en ciudades! Lo que pasó con los ratones es lo que está pasando en las ciudades.
Nos dice Jeremy Rifkin (autor del libro Entropía, un libro que se debería leer en todas las facultades, desde medicina a arquitectura): "Hace 200 años la persona promedio habría conocido a otras 200 o 300 en toda su vida. Hoy un habitante de Nueva York puede vivir y trabajar entre 220.000 personas en un radio de diez minutos de su casa".
Los arquitectos no pueden hacer nada contra esto: los intereses económicos (que es lo único que mueve el mercado de la construcción) los lleva a hacinar a la gente cada vez más, ellos están orgullosos de los edificios cada vez más gigantescos que construyen: comentan el magnífico diseño, la extraordinaria tecnología constructiva, las maravillas del "edificio inteligente". ¡Qué absurdo! Imaginen, en el experimento que mencionamos, a un ratoncito arquitecto que se ufane de su obra mientras a su alrededor los demás se matan por el hacinamiento insoportable. El "edificio inteligente" es aquel donde la gente vive bien, no el que cierra las ventanas por computadora.
Zonas de la ciudad que se valoraban por su tranquilidad, como Palermo, están perdiendo rápidamente su fisonomía, aplastada bajo inmensas moles de cemento, a las que se les ponen nombres bonitos para hacernos creer que "aumentan la calidad de vida": Los Altos de Fulano, Las Terrazas de Mengano, etc. Tienen piscina, gimnasio, sauna, vigilancia las veinticuatro horas...(¿por qué será que necesitan vigilancia?). Patético...Según datos de la OMS, el 90% de los habitantes de una ciudad sufre de alguna dolencia física o mental. El 70% de la gente que vive en ciudades muere a causa del cáncer o enfermedades coronarias y el 80% de los casos de cáncer son de origen ambiental. ¿De qué sirve tener el sauna y la pisicina en medio de semejante desastre? Incluso hay datos que muestran que la gente que vive en edificios enferma más que la que vive en casas. Se comprende entonces por qué cuando llega un fin de semana largo la gente siente un impulso irrefrenable por escapar.
Mientras tanto, seguimos apilando una vivienda arriba de otra, cuantas más mejor, asi se obtiene la máxima ganancia por metro cuadrado. Las ciudades (tal como se están desarrollando hoy) no sólo enferman a la gente, sino que destruyen el medio ambiente. Mantener una ciudad representa un consumo de energía tremendo: la Torre Sears (el edificio más alto de Chicago y uno de los más altos del mundo) consume por día más electricidad que una población rural de 150.000 habitantes. Como consecuencia, los recursos del mundo se están agotando para mantener a nuestras monstruosas ciudades. Nuestros científicos dicen que, en el transcurso de la vida de los niños de hoy, las áreas salvajes desaparecerán de la faz de la Tierra. No es de extrañar que estemos experimentando la mayor ola de extinción masiva de especies animales en 65 millones de años (datos de J. Rifkin).
Llega el fin de semana largo y la gente se precipita a las rutas, buscando alejarse todo lo posible de la ciudad. ¿Por qué? ¿Por qué sentimos que es preciso salir de la ciudad para descansar, para tomar las vacaciones? ¿Por qué hay que viajar, alejarse? La gente prefiere soportar horas en rutas atestadas de vehículos antes de quedarse en su casa. No puede decirse que las "mini-vacaciones" sean un descanso, porque volvemos más cansados que cuando nos fuimos. Y sin embargo sentimos la necesidad de salir de la ciudad. ¿Por qué? La respuesta a este enigma del comportamiento humano es una sola: las ciudades (al menos las que yo conozco) son INSOPORTABLES. Desde este blog digo que, en el término de diez años como máximo, Buenos Aires se convertirá en un lugar INHABITABLE. Ruido, tensiones, tránsito pesado, apuro, agresividad...cada vez más automóviles, cada vez más gente en la misma superficie.
Recuerdo ahora un experimento que leí en el libro La Dimensión Oculta de Edward Hall . Se coloca un grupo de ratones un espacio limitado, pero con alimentos y agua ilimitados para que se multipliquen sin control. Al principio todo va bien, pero cuando se alcanza determinada densidad de población, el comportamiento de los ratones comienza a cambiar. Se tornan agresivos, las madres dejan de cuidar a sus crías, no asean sus madrigueras que se vuelven sucias y hediondas...y terminan matándose entre sí. El experimento es antiguo y en su momento se dedujo que eso sucedería en el mundo si se dejaba crecer a la población humana sin control. ¡Pero la población humana vive casi toda en ciudades! Lo que pasó con los ratones es lo que está pasando en las ciudades.
Nos dice Jeremy Rifkin (autor del libro Entropía, un libro que se debería leer en todas las facultades, desde medicina a arquitectura): "Hace 200 años la persona promedio habría conocido a otras 200 o 300 en toda su vida. Hoy un habitante de Nueva York puede vivir y trabajar entre 220.000 personas en un radio de diez minutos de su casa".
Los arquitectos no pueden hacer nada contra esto: los intereses económicos (que es lo único que mueve el mercado de la construcción) los lleva a hacinar a la gente cada vez más, ellos están orgullosos de los edificios cada vez más gigantescos que construyen: comentan el magnífico diseño, la extraordinaria tecnología constructiva, las maravillas del "edificio inteligente". ¡Qué absurdo! Imaginen, en el experimento que mencionamos, a un ratoncito arquitecto que se ufane de su obra mientras a su alrededor los demás se matan por el hacinamiento insoportable. El "edificio inteligente" es aquel donde la gente vive bien, no el que cierra las ventanas por computadora.
Zonas de la ciudad que se valoraban por su tranquilidad, como Palermo, están perdiendo rápidamente su fisonomía, aplastada bajo inmensas moles de cemento, a las que se les ponen nombres bonitos para hacernos creer que "aumentan la calidad de vida": Los Altos de Fulano, Las Terrazas de Mengano, etc. Tienen piscina, gimnasio, sauna, vigilancia las veinticuatro horas...(¿por qué será que necesitan vigilancia?). Patético...Según datos de la OMS, el 90% de los habitantes de una ciudad sufre de alguna dolencia física o mental. El 70% de la gente que vive en ciudades muere a causa del cáncer o enfermedades coronarias y el 80% de los casos de cáncer son de origen ambiental. ¿De qué sirve tener el sauna y la pisicina en medio de semejante desastre? Incluso hay datos que muestran que la gente que vive en edificios enferma más que la que vive en casas. Se comprende entonces por qué cuando llega un fin de semana largo la gente siente un impulso irrefrenable por escapar.
Mientras tanto, seguimos apilando una vivienda arriba de otra, cuantas más mejor, asi se obtiene la máxima ganancia por metro cuadrado. Las ciudades (tal como se están desarrollando hoy) no sólo enferman a la gente, sino que destruyen el medio ambiente. Mantener una ciudad representa un consumo de energía tremendo: la Torre Sears (el edificio más alto de Chicago y uno de los más altos del mundo) consume por día más electricidad que una población rural de 150.000 habitantes. Como consecuencia, los recursos del mundo se están agotando para mantener a nuestras monstruosas ciudades. Nuestros científicos dicen que, en el transcurso de la vida de los niños de hoy, las áreas salvajes desaparecerán de la faz de la Tierra. No es de extrañar que estemos experimentando la mayor ola de extinción masiva de especies animales en 65 millones de años (datos de J. Rifkin).
Etiquetas: "city life"

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